Se estima que para 2035 la mayoría de los beneficiarios de la Ley 73 ya habrán tramitado su jubilación, dejando un mercado laboral donde la mayoría carecerá de pensiones vitalicias garantizadas por el Estado. La negligencia administrativa y sistémica que pone en riesgo el patrimonio del empleado y la operatividad de la compañía. El error más caro y común es que los trabajadores no crean en una estrategia de retiro con anticipación y asesoría de un profesional, dejando una brecha muy grande de entre 5 y 12 millones de pesos que se evaporarán de su patrimonio familiar simplemente porque nadie les dijo que existen estrategias para aumentar su pensión.
Para construir una pensión sólida y una jubilación tranquila en México, es fundamental iniciar una planeación previsional desde etapas tempranas, realizar aportaciones constantes a la AFORE y aprovechar estratégicamente los beneficios fiscales que ofrece la ley.
Una adecuada preparación para el retiro no solo implica ahorrar, sino diseñar una estrategia integral que considere el régimen pensionario aplicable, las semanas cotizadas, la proyección del monto de pensión, la inflación, la expectativa de vida y los posibles cambios económicos o legales.
Complementar la pensión con instrumentos privados de inversión y ahorro permite diversificar fuentes de ingreso y brindar mayor estabilidad financiera durante el retiro. Asimismo, evaluar opciones como retiro programado, renta vitalicia o esquemas mixtos ayuda a tomar decisiones alineadas al perfil y objetivos de cada persona.
Contar con asesoría especializada y revisiones periódicas es clave para optimizar derechos pensionarios, maximizar beneficios y construir un patrimonio que garantice seguridad, tranquilidad y calidad de vida en la etapa de jubilación.